jueves, 19 de noviembre de 2020

La campaña de Trump disputa Nevada y sufre nuevo golpe en Pennsylvania

La campaña del presidente saliente de EEUU, Donald Trump, presentó una nueva querella por supuestas “irregularidades sustanciales” y “fraude” en las elecciones en el estado de Nevada, mientras este martes sufrió un nuevo revés en Pennsylvania, donde el Supremo estatal revirtió un fallo de un tribunal inferior.

Diez días después de que las proyecciones de las televisiones estadounidenses señalaran al demócrata Joe Biden como ganador en Nevada con el 50,1 % de los votos frente al 47,7 % de Trump, la campaña republicana desafió las cifras, al reclamar que se concedan los seis votos electorales al actual gobernante o se anule por completo el resultado tras alegar, sin pruebas, irregularidades.

“La demanda detalla la falta de fiabilidad de la máquina de procesamiento de votos y escaneo de la firma Agilis utilizada en el condado de Clark, y las máquinas de votación electrónica usadas en todo el estado”, señaló la campaña republicana en un comunicado, al insistir en sus afirmaciones pese a que otras querellas ya han sido rechazadas por jueces en ese estado.




La acción, presentada en el Tribunal del Primer Distrito Judicial de la ciudad de Carson (Nevada), alegó además que se negó el acceso de los observadores al proceso de verificación de votos confusos e “irregularidades” de algunos programas de divulgación para nativoamericanos que, según la nota, “resultaron en una aparente compra de votos”.

“No menos de 40,000 votos y posiblemente más fueron afectados por estos diversos defectos. Este margen es mayor que el margen entre el presidente Trump y Joe Biden en Nevada”, argumentó la campaña del gobernante.

En declaraciones recogidas por el diario The Washington Post, el secretario del condado de Clak, Joe Gloria, señaló que este tipo de discrepancias no son un fraude y afectan a menos de mil votos, lo que extrapolado a todo estado representaría alrededor de 1,500 votos en disputa, muy por debajo del margen de 33,600 de ventaja que tiene Biden.

Nevada, ubicado en el suroeste de EEUU y conocido sobre todo por su gran ciudad de Las Vegas, se había convertido en uno de los estados clave en los comicios estadounidenses por los seis puntos que otorga en el Colegio Electoral.

En 2016, la aspirante demócrata Hillary Clinton se impuso por un estrecho margen; por ello, los republicanos lo habían marcado como uno de los posibles estados que podrían volver a caer del lado republicano.

También este martes se conoció una decisión de la Corte Suprema de Pennsylvania que revirtió el fallo de un tribunal inferior que consideró que la ciudad de Filadelfia había violado la ley estatal al no dar a los observadores republicanos suficiente acceso para el conteo de votos.

Pero la mayoría de los magistrados estatales consideró que la junta de escrutinio de Filadelfia no violó ninguna ley al establecer límites para los observadores en el espacio asignado para mantener las boletas, teniendo en cuenta el distanciamiento social debido a la pandemia.

La ley estatal “solo requiere que se permita que un representante autorizado ‘permanezca en la sala en la que se registran previamente las boletas de voto en ausencia y las boletas enviadas por correo’”, afirma el fallo, firmado por cinco jueces y difundida por el Post.

Los dos jueces que discreparon del fallo descartaron, sin embargo, la posibilidad de que se invaliden los votos.

Ya el jueves pasado, dos jueces desestimaron en Pennsylvania seis demandas de la campaña de Trump, que además retiró otra querella interpuesta en Arizona.



sábado, 7 de noviembre de 2020

Qué pasa si Trump no reconoce una victoria de Biden


El escrutinio no está cerrado, pero a medida que avanza en favor del candidato demócrata, Joe Biden, algunos visualizan ese momento nixoniano en el que un equipo de líderes con peso llega al Despacho Oval de la Casa Blanca para decirle a Donald Trump: “Señor presidente, esto se ha acabado”. Así ocurrió con la visita que el senador Barry Goldwater y varios líderes republicanos hicieron a Richard Nixon en 1974 y que fue el empujón final para que el presidente dimitiera por el escándalo del Watergate.

Desde George Washington (1789-1797), todos los presidentes han cedido el poder al ganador de las elecciones sin resistencia. Pero la retórica incendiaria del presidente Donald Trump sobre un supuesto fraude electoral suscita la duda sobre si optará por el camino de no aceptar el resultado final si la victoria se decanta en favor de su contrincante demócrata. Esa posibilidad es imaginable tras lo vivido en los últimos días, con un presidente autoproclamándose ganador de unas elecciones sin el escrutinio concluido y posteriormente asegurando que hay fraude en todos los lugares en los que él no ha ganado o ha perdido la ventaja inicial que tenía antes de contarse las papeletas por correo, más favorables a los demócratas.

Donald Trump habla de votos legales y votos ilegales para agarrarse a un segundo mandato que parece escaparse de sus manos. Así que, vistos los antecedentes, es previsible que continúe con la batalla legal que ya ha iniciado para discutir el escrutinio en varios Estados, y mantenga su campaña de acusar a los demócratas de robarle la reelección.

En ningún sitio está escrito que deba haber un discurso de concesión de la victoria a un oponente, pero lo que no está sujeto a las interpretaciones trumpistas y recoge la Constitución es que el primer lunes después del segundo miércoles de diciembre, en el caso de este año el día 14, los miembros del Colegio Electoral de los 50 Estados —más el Distrito de Columbia— deciden quién será el próximo presidente ateniéndose a los votos logrados por los candidatos en cada territorio. Además, el próximo 3 de enero inicia las sesiones el nuevo Congreso, y el día 6 de ese mes, la Cámara de Representantes y el Senado se reunirán para certificar quién es el nuevo presidente de EE UU. La toma de posesión es el 20 de enero.

En todas las elecciones de la era contemporánea, el proceso se ha cumplido sin mayores incidentes. Pero la actitud del actual presidente despierta dudas.

Puede que Trump nunca haga la llamada de rigor a Biden para decirle, en un pacto de caballeros, que ha perdido y que la victoria es del demócrata, si así lo determina finalmente el escrutinio.

Puede que el entorno del mandatario —de momento casi todo el Partido Republicano, salvo contadas excepciones, ha evitado pronunciarse en contra de la ofensiva de Trump de cuestionar la base del sistema democrático— tenga la tentación de entorpecer el acceso de un equipo de transición de Biden a la Casa Blanca hasta el último segundo de su mandato, o incluso de boicotear el día de la inauguración. Todo esto lo puede hacer Donald Trump sin entrar en la ilegalidad, aunque rompa con décadas de tradición. Lo que no puede hacer es permanecer ni un segundo más en la Casa Blanca después del mediodía del 20 de enero si no es nombrado presidente por el Colegio Electoral. Cierto es que si la elección es muy ajustada, Trump, como ya está haciendo, va a recurrir a un ejército de abogados, y seguirá incendiando las redes y los ánimos en Twitter o cualquier plataforma que le sirva de altavoz, y recurrirá a sus aliados republicanos en Estados claves en los comicios para rechazar el resultado.
Tirar la toalla

En este sentido, aunque los delegados al Colegio Electoral de cada Estado son de ambos partidos y su voto lo conceden tradicionalmente al ganador en su territorio, cabe la posibilidad de que los legisladores estatales republicanos en lugares como Pensilvania, Míchigan y Wisconsin opten esta vez por declarar que apoyarán a Trump. Los gobernadores de estos Estados podrían legalmente interponerse en su camino, llevando ante el nuevo Congreso una lista de electores que apoyen a Biden, pero todo ello abre un escenario de caos en el proceso.

Ha habido otros candidatos que han afrontado una dura batalla por la elección, como Richard Nixon en 1960 y Al Gore en 2000. Pero ambos acabaron concediendo la victoria a su contrincante sin forzar el proceso. Nixon desistió de pelear los resultados de Illinois, a pesar de la sospecha de fraude, dejando vía libre a John F. Kennedy y evitando una agria pelea —el margen de victoria de Kennedy en el Colegio Electoral le garantizaba de todas maneras la elección—. En el caso de Gore, el demócrata aceptó la dura decisión del Tribunal Supremo que paró el recuento en Florida y tiró la toalla frente a George W. Bush incluso antes de que se reuniera el Colegio Electoral.

viernes, 16 de octubre de 2020

La Farmacéutica Pfizer dice podría empezar a suministrar vacuna COVID-19 después de elecciones EEUU



Pfizer Inc dijo el viernes que solicitará la autorización para el uso de emergencia en Estados Unidos de su candidata a vacuna contra el COVID-19 alrededor de la tercera semana de noviembre, un anuncio que hace muy poco probable que la inmunización esté disponible antes de las elecciones estadounidenses.

La farmacéutica estadounidense desarrolla la vacuna junto a la firma alemana BioNTech SE.

Pfizer dijo que podría determinar si la vacuna es efectiva tan pronto como este mes, en base a su ensayo clínico de 40.000 personas, pero que también requiere contar con datos de seguridad que no estarán disponibles hasta noviembre, como mínimo.

La noticia de Pfizer, publicada en una carta de su presidente ejecutivo en su sitio web, impulsó al mercado accionario de Estados Unidos y a las acciones de la compañía.

"Déjenme ser claros, asumiendo que los datos son positivos, Pfizer pedirá la autorización de uso de emergencia en Estados Unidos poco después de que se alcance la meta de seguridad en la tercera semana de noviembre", dijo el presidente ejecutivo Albert Bourla.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que habría disponible una vacuna antes de las elecciones del 3 de noviembre, pero funcionarios de salud y compañías solo han dicho que este mes podrían publicarse datos clave.

La posibilidad de más retrasos se elevó luego de que los ensayos clínicos de dos vacunas rivales fueron suspendidos en Estados Unidos y en otros países durante este otoño boreal.

Las autoridades de salud han buscado atenuar las preocupaciones sobre el temor a que pocos estadounidenses querrán vacunarse en la primera etapa. Previamente este mes, la Administración de Fármacos y Alimentos (FDA) formalizó un requerimiento para que las farmacéuticas entreguen al menos dos meses de datos de seguridad de la mitad de los voluntarios en los ensayos.

Los comentarios de Pfizer en este momento elevan la posibilidad de que en Estados Unidos se apruebe una vacuna para el coronavirus este año, un paso crucial para controlar la pandemia que ha causado la muerte de más de 1 millón de personas y devastado la economía global.

jueves, 15 de octubre de 2020

La campaña de Biden pausa los viajes de Kamala Harris por los contagios de dos personas de su entorno

La campaña del candidato demócrata a la Casa Blanca, Joe Biden, ha pausado este jueves los viajes de campaña que su compañera de fórmula, Kamala Harris, iba a realizar este fin de semana después de que dos personas de su órbita hayan contraído COVID-19.


En concreto, un miembro de la tripulación aérea con la que ha viajado la candidata a la Vicepresidencia de Estados Unidos y su directora de comunicaciones, Liz Allen, son las personas contagiadas, por lo que el equipo electoral de los demócratas ha decidido apartarla de la carrera electoral hasta el lunes.

Ambos contagiados viajaron en avión con Harris el 8 de octubre, el día después del debate de la candidata demócrata con el vicepresidente estadounidense, Mike Pence.

No obstante, lo ocurrido con Harris no puede definirse como lo que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) consideran como contacto directo, según ha explicado la propia Harris a través de su cuenta en la red social Twitter.

La candidata, que ha asegurado que, hasta el momento, "no muestra síntomas", ha explicado que llevaba mascarilla durante el vuelo, igual que el resto de la tripulación, por lo que los profesionales sanitarios creen que "no se expuso" al virus en base a las pautas ofrecidas por los CDC.

"Seré transparente con vosotros sobre cualquier resultado de los test que reciba", ha prometido, reiterando a la población que "usen mascarilla, practiquen la distancia social y se laven las manos con regularidad".

En esta línea se ha expresado también la jefa de campaña de Biden, Jen O'Malley, que ha especificado que Harris no estuvo a menos de dos metros de los contagiados durante más de 15 minutos.

"Ninguna de estas personas ha tenido contacto con Biden, Harris ni ningún otro miembro del personal desde que dieron positivo en la prueba diagnóstica de la COVID-19 ni en las 48 anteriores al resultado positivo", ha señalado O'Malley en un comunicado al que ha accedido la CNN.

La jefa de campaña especifica que, según los protocolos adoptados por la campaña, ambos contagiados se sometieron a test "al volver a trabajar en la campaña procedentes de eventos personales".

Harris se ha sometido a dos pruebas diagnósticas de la COVID-19 desde el 8 de octubre, una de ellas el miércoles, y las dos han resultado negativas, ha trasladado O'Malley. Además, antes y después del vuelo, tanto Allen como la persona de la tripulación se sometieron a pruebas que resultaron negativas.