viernes, 15 de enero de 2021

Plan de Biden, ambicioso pero realizable.

 El presidente electo Joe Biden presentó el jueves un nuevo plan de estímulo que pone énfasis en la recuperación económica para enfrentar la crisis del desempleo y contener el virus, con fondos para continuar el proceso de vacunación y las pruebas contra el COVID-19.


El Plan de Rescate Estadounidense de $1.9 billones es ambicioso pero alcanzable, rescatará la economía estadounidense, ayudará a combatir la desigualdad en los ingresos y combatirá con más eficacia el virus, dijo un comunicado de prensa de la oficina de transición de Biden y la vicepresidenta Kamala Harris.

El Congreso debe actuar rápidamente para ayudar a las familias trabajadoras, las comunidades y las pequeñas empresas a perseverar durante la pandemia, expresaron.

Este plan es la primera de dos iniciativas que el presidente pondría en práctica en los primeros meses de su mandato.

El segundo proyecto de ley, que se espera para febrero, abordará los objetivos a largo plazo del presidente electo de crear empleos, reformar la infraestructura, combatir el cambio climático y promover la equidad racial.

Qué incluye plan de rescate de Biden

— El pago directo o cheque de $1,400 para los estadounidenses que califiquen, lo que elevaría la ayuda a $2,000 contando los $600, que ya se están enviando.

— Aumentaría los beneficios federales por desempleo a $400 al mes hasta septiembre.

— Elevar el salario mínimo federal a $15 la hora

— Extender la moratoria de desalojo y foreclosures en la vivienda hasta septiembre.

— Conseguir que el Crédito Tributario por Hijos sea reembolsable durante el año y aumentar el crédito a $3,000 por niño ($3,600 para un menor de 6 años).

— Aumentaría la entrega de cupones de alimentos (SNAP) en un 15 por ciento hasta el verano.

— Ampliaría los beneficios para las personas que se declaran como dependientes en la declaración de impuestos. Ya no tendrían que ser menores de 17 años como en las legislaciones aprobadas anteriormente. Por lo que el plan de Biden pondría más dinero en los bolsillos de las familias, al incluir a los estudiantes y adultos dependientes.

Objetivos del plan para combatir COVID-19,

— $20,000 millones para un programa de vacunación nacional contra el COVID-19 en conjunto con los estados, ciudades y tribus con el objetivo además de reabrir las escuelas de manera segura. Se quiere establecer sitios comunitarios de vacunación en todo el país, ampliar las pruebas y el rastreo, eliminar problemas de escasez de suministros.

En los primeros 100 días de gobierno, se quieren poner 100 millones de vacunas. Biden va a ofrecer más detalles de cómo hacerlo el viernes.

— Se implementará la inversión en tratamientos de alta calidad, la concesión de licencias por enfermedad pagadas para contener la propagación del virus, abordar las disparidades de salud y realizar las inversiones necesarias para cumplir con la meta de reabrir de manera segura la mayoría de las escuelas K-8 en los primeros 100 días.

— Apoyo a las pequeñas empresas más afectadas, especialmente las que son propiedad de afroamericanos y minorías, y proteger los puestos de trabajo de los socorristas, trabajadores de tránsito y otros trabajadores esenciales.

El senador republicano de la Florida Marco Rubio había pedido a Biden que situara como prioridad el envío de un pago directo de $2,000 a los estadounidenses el primer día de asumir la presidencia

En una carta enviada el miércoles, Rubio urgió a Biden a apoyar una legislación independiente y rápida para aumentar el pago del estímulo económico de $600 a $2,000, sin que esta a su vez esté atada a otro tema legislativo, para evitar los obstáculos en su aprobación.

lunes, 21 de diciembre de 2020

7 alimentos que son malísimos para el riñón

Los embutidos, los lácteos o los caldos pre-cocinados son algunos que están entre ellos.

¿Cómo puedo combatir la retención de líquidos?

“El riñón es a menudo un traidor silente, de manera que en muchas ocasiones el paciente no se da cuenta de que está dejando de funcionar”, explica la doctora María José Soler, del servicio de Nefrología del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona y miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Nefrología. Soler señala que existen dos tipos de insuficiencia renal, la aguda ir y la crónica. “La insuficiencia renal aguda consiste en una alteración de la función del riñón de menos de tres meses, y es reversible: es importante que el paciente entienda que cambiando su estilo de vida puede hacer que desaparezca”, explica. La insuficiencia renal crónica, por su parte, aparece “cuando se produce una alteración de más de tres meses en la función del riñón y, por tanto, ya es irreversible, de manera que el tratamiento debe ir enfocado a hacer que no progrese, cosa que se consigue mediante medicación y cambios en la dieta y el estilo de vida”.

La doctora explica que la función del riñón es “eliminar las sustancias tóxicas del organismo, de modo que si no se eliminan se acumulan. Esto provoca que muchas personas necesiten una máquina que haga de forma artificial la función del riñón: la diálisis”. La experta recuerda, además, que la patología de riñón es compleja, puesto que afecta a todos los órganos, y señala que “según las investigaciones, en 2040 será la quinta causa de mortalidad en el mundo”.

El riñón es a menudo un traidor silente, de manera que en muchas ocasiones el paciente no se da cuenta de que está dejando de funcionar”

María José SolerDoctora del servicio de Nefrología del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona

El principal factor de riesgo para la insuficiencia renal es la diabetes y algunos de los síntomas, en muchas ocasiones leves, que nos pueden indicar que estamos ante una patología de riñón son el cansancio o la anemia. “La fatiga se produce porque el riñón interviene en metabolismo de la vitamina D, así como del fósforo y el calcio”, explica Soler. En cuanto a la anemia, se debe a la falta de EPO, una hormona que producen los riñones y cuyo déficit provoca que la médula ósea no produzca suficientes glóbulos rojos.

“Dejar de fumar, hacer ejercicio físico de forma regular, descansar bien, hidratarse correctamente y llevar una dieta sana y equilibrada son pasos fundamentales para una buena salud renal”, explica Soler, quien recomienda, además, evitar el abuso de ciertos fármacos como el Ibuprofeno. “Está totalmente prohibido si tenemos insuficiencia renal, y tampoco debemos abusar de él y consumirlo sin ton ni son si estamos sanos”, continúa la doctora. Es importante, además, ser muy cuidadosos con el consumo de todos estos alimentos, que pueden afectar a nuestra salud renal.


Embutidos

Consumir un exceso de sal eleva la cantidad de sodio en sangre, cosa que reduce la capacidad de los riñones para eliminar el agua. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que el consumo diario de sodio en adultos sea menor a 2 g (lo que equivale a unos 5 g de sal). “Los embutidos y carnes procesadas tienen un exceso de sal por su propio proceso de elaboración, que puede oscilar entre 1,9 y 2,3 g por cada 100 g”, señala Encarni Pérez, nutricionista colaboradora de FullMusculo. La experta recomienda que nos fijemos en la cantidad de sal que contienen los productos que consumimos y escojamos siempre aquellos que lleven como máximo 1 g por cada 100 g. “En el caso de los enfermos del corazón, esta cifra no debe superar los 0,25 g”, advierte Pérez.

Caldo vegetal2

Caldos vegetales precocinados y cubitos

También contienen grandes cantidades de sal añadida y, para Pérez, es fundamental sustituirlos por caldos de verduras caseros sin sal añadida. “La idea es que, poco a poco, vayamos eliminando la sal que añadimos a los alimentos que cocinamos en casa, algo relativamente sencillo a lo que el paladar se irá acostumbrando progresivamente”, señala la experta, quien recomienda apostar por el uso de especias y hierbas para dar sabor a nuestros platos. “Es importante tener en cuenta que gran cantidad de productos que adquirimos ya llevan sales añadidas, de manera que es muy fácil superar las recomendaciones de la OMS si además cocinamos con sal también en nuestras casas”, explica el nutricionista de Medicadiet Álvaro Sánchez.

Leche de vaca3

Lácteos enteros

Si bien los lácteos enteros contienen ácidos grasos saturados de cadena corta, que se han demostrado beneficiosos para el organismo, además de proteínas y calcio, es conveniente consumirlos con moderación si no queremos que los riñones trabajen en exceso. “Las proteínas se eliminan a través de los riñones en forma de urea, de manera que les estamos obligando a hacer un sobreesfuerzo”, explica Pérez. Esto no significa que debamos eliminar las proteínas de la dieta, puesto que son fundamentales tanto para mantener la masa muscular como para otras funciones del organismo, sino que no debemos abusar de ellas. “Este macronutriente que se encuentra principalmente en productos de origen animal como carnes, pescados, huevos o lácteos debe consumirse con moderación y combinar siempre su ingesta con la de frutas, vegetales y hortalizas”. De hecho, según el Plato Saludable de Harvard, la nueva biblia de la alimentación que ha sustituido a la clásica pirámide, las proteínas no deben superar el 25% de la ingesta diaria, y deben proceder preferiblemente de legumbres y alimentos de origen vegetal. El Plato Saludable recomienda, asimismo, limitar el consumo de carnes rojas y eliminar por completo el de carnes procesadas.

Refrescos azucarados4

Bebidas envasasas

Zumos, refrescos y bebidas energéticas deberían eliminarse de la dieta por numerosos motivos. En primer lugar, suelen llevar grandes cantidades de azúcares añadidos, y además “desplazan el consumo de agua, que es lo que nos interesa para mantener unos riñones sanos”, señala Pérez. Por su parte, Soler recomienda a sus pacientes beber un mínimo de 2 litros de agua diarios, ya que es necesaria para filtrar y excretar los productos de desecho de la sangre. “A las personas mayores, que han ido perdiendo poco a poco la sensación de sed, les recomiendo siempre duplicar su ingesta habitual en los casos en que beben muy poco”, explica la doctora.

Varias copas y bebidas en una mesa de un local de ocio nocturno.5

Alcohol

Según un artículo publicado en Alcohol Health and Research World, el consumo de alcohol puede alterar los mecanismos de control hormonal que rigen los riñones, además de que produce un desequilibrio en los electrolitos. De hecho, algunas personas se quejan de dolor de riñones tras consumir alcohol. Esto se debe a que los riñones filtran el agua con la ayuda de la hormona antidiurética, una hormona producida por la glándula pituitaria que se puede ver afectada por el alcohol.

Conservas6

Encurtidos

Los encurtidos son falsos amigos que consumimos creyendo que son saludables cuando, en muchas ocasiones, llevan grandes cantidades de sal añadida. “Al añadirles sal para su conservación, los encurtidos deben tomarse con muchísima moderación”, señala Pérez. Ocurre lo mismo con las conservas en general, de las que la nutricionista recomienda fijarse en el etiquetado para saber exactamente cuánta sal contienen y evitar todas aquellas que superen 1 g por cada 100 g. En esta misma categoría, Pérez incluye algunos alimentos típicos del vermut como las patatas de bolsa. “Muchas de las que se comercializan contienen hasta 3 g de sal, una cifra desorbitada”, explica la experta, quien desaconseja también otros snacks muy habituales, como las galletitas saladas.

Las carnes rojas y las procesadas causan inflamación y por eso hay que reducir su consumo7

Carne roja

Además de gran cantidad de proteínas, la carne roja, al igual que el pescado, los lácteos y los huevos, es rica el fósforo, un mineral fundamental para la formación de huesos y dientes, que además colabora en la activación de determinadas enzimas y favorece la actividad celular, entre otras funciones. “Unos riñones sanos son capaces de eliminar el exceso de fósforo, pero en el caso de insuficiencia renal es importante moderar el consumo de este mineral, ya que cuando el exceso de fósforo no puede ser eliminado este se puede acumular en la sangre y producir daño en los huesos”, concluye Pérez.

jueves, 19 de noviembre de 2020

La campaña de Trump disputa Nevada y sufre nuevo golpe en Pennsylvania

La campaña del presidente saliente de EEUU, Donald Trump, presentó una nueva querella por supuestas “irregularidades sustanciales” y “fraude” en las elecciones en el estado de Nevada, mientras este martes sufrió un nuevo revés en Pennsylvania, donde el Supremo estatal revirtió un fallo de un tribunal inferior.

Diez días después de que las proyecciones de las televisiones estadounidenses señalaran al demócrata Joe Biden como ganador en Nevada con el 50,1 % de los votos frente al 47,7 % de Trump, la campaña republicana desafió las cifras, al reclamar que se concedan los seis votos electorales al actual gobernante o se anule por completo el resultado tras alegar, sin pruebas, irregularidades.

“La demanda detalla la falta de fiabilidad de la máquina de procesamiento de votos y escaneo de la firma Agilis utilizada en el condado de Clark, y las máquinas de votación electrónica usadas en todo el estado”, señaló la campaña republicana en un comunicado, al insistir en sus afirmaciones pese a que otras querellas ya han sido rechazadas por jueces en ese estado.




La acción, presentada en el Tribunal del Primer Distrito Judicial de la ciudad de Carson (Nevada), alegó además que se negó el acceso de los observadores al proceso de verificación de votos confusos e “irregularidades” de algunos programas de divulgación para nativoamericanos que, según la nota, “resultaron en una aparente compra de votos”.

“No menos de 40,000 votos y posiblemente más fueron afectados por estos diversos defectos. Este margen es mayor que el margen entre el presidente Trump y Joe Biden en Nevada”, argumentó la campaña del gobernante.

En declaraciones recogidas por el diario The Washington Post, el secretario del condado de Clak, Joe Gloria, señaló que este tipo de discrepancias no son un fraude y afectan a menos de mil votos, lo que extrapolado a todo estado representaría alrededor de 1,500 votos en disputa, muy por debajo del margen de 33,600 de ventaja que tiene Biden.

Nevada, ubicado en el suroeste de EEUU y conocido sobre todo por su gran ciudad de Las Vegas, se había convertido en uno de los estados clave en los comicios estadounidenses por los seis puntos que otorga en el Colegio Electoral.

En 2016, la aspirante demócrata Hillary Clinton se impuso por un estrecho margen; por ello, los republicanos lo habían marcado como uno de los posibles estados que podrían volver a caer del lado republicano.

También este martes se conoció una decisión de la Corte Suprema de Pennsylvania que revirtió el fallo de un tribunal inferior que consideró que la ciudad de Filadelfia había violado la ley estatal al no dar a los observadores republicanos suficiente acceso para el conteo de votos.

Pero la mayoría de los magistrados estatales consideró que la junta de escrutinio de Filadelfia no violó ninguna ley al establecer límites para los observadores en el espacio asignado para mantener las boletas, teniendo en cuenta el distanciamiento social debido a la pandemia.

La ley estatal “solo requiere que se permita que un representante autorizado ‘permanezca en la sala en la que se registran previamente las boletas de voto en ausencia y las boletas enviadas por correo’”, afirma el fallo, firmado por cinco jueces y difundida por el Post.

Los dos jueces que discreparon del fallo descartaron, sin embargo, la posibilidad de que se invaliden los votos.

Ya el jueves pasado, dos jueces desestimaron en Pennsylvania seis demandas de la campaña de Trump, que además retiró otra querella interpuesta en Arizona.



sábado, 7 de noviembre de 2020

Qué pasa si Trump no reconoce una victoria de Biden


El escrutinio no está cerrado, pero a medida que avanza en favor del candidato demócrata, Joe Biden, algunos visualizan ese momento nixoniano en el que un equipo de líderes con peso llega al Despacho Oval de la Casa Blanca para decirle a Donald Trump: “Señor presidente, esto se ha acabado”. Así ocurrió con la visita que el senador Barry Goldwater y varios líderes republicanos hicieron a Richard Nixon en 1974 y que fue el empujón final para que el presidente dimitiera por el escándalo del Watergate.

Desde George Washington (1789-1797), todos los presidentes han cedido el poder al ganador de las elecciones sin resistencia. Pero la retórica incendiaria del presidente Donald Trump sobre un supuesto fraude electoral suscita la duda sobre si optará por el camino de no aceptar el resultado final si la victoria se decanta en favor de su contrincante demócrata. Esa posibilidad es imaginable tras lo vivido en los últimos días, con un presidente autoproclamándose ganador de unas elecciones sin el escrutinio concluido y posteriormente asegurando que hay fraude en todos los lugares en los que él no ha ganado o ha perdido la ventaja inicial que tenía antes de contarse las papeletas por correo, más favorables a los demócratas.

Donald Trump habla de votos legales y votos ilegales para agarrarse a un segundo mandato que parece escaparse de sus manos. Así que, vistos los antecedentes, es previsible que continúe con la batalla legal que ya ha iniciado para discutir el escrutinio en varios Estados, y mantenga su campaña de acusar a los demócratas de robarle la reelección.

En ningún sitio está escrito que deba haber un discurso de concesión de la victoria a un oponente, pero lo que no está sujeto a las interpretaciones trumpistas y recoge la Constitución es que el primer lunes después del segundo miércoles de diciembre, en el caso de este año el día 14, los miembros del Colegio Electoral de los 50 Estados —más el Distrito de Columbia— deciden quién será el próximo presidente ateniéndose a los votos logrados por los candidatos en cada territorio. Además, el próximo 3 de enero inicia las sesiones el nuevo Congreso, y el día 6 de ese mes, la Cámara de Representantes y el Senado se reunirán para certificar quién es el nuevo presidente de EE UU. La toma de posesión es el 20 de enero.

En todas las elecciones de la era contemporánea, el proceso se ha cumplido sin mayores incidentes. Pero la actitud del actual presidente despierta dudas.

Puede que Trump nunca haga la llamada de rigor a Biden para decirle, en un pacto de caballeros, que ha perdido y que la victoria es del demócrata, si así lo determina finalmente el escrutinio.

Puede que el entorno del mandatario —de momento casi todo el Partido Republicano, salvo contadas excepciones, ha evitado pronunciarse en contra de la ofensiva de Trump de cuestionar la base del sistema democrático— tenga la tentación de entorpecer el acceso de un equipo de transición de Biden a la Casa Blanca hasta el último segundo de su mandato, o incluso de boicotear el día de la inauguración. Todo esto lo puede hacer Donald Trump sin entrar en la ilegalidad, aunque rompa con décadas de tradición. Lo que no puede hacer es permanecer ni un segundo más en la Casa Blanca después del mediodía del 20 de enero si no es nombrado presidente por el Colegio Electoral. Cierto es que si la elección es muy ajustada, Trump, como ya está haciendo, va a recurrir a un ejército de abogados, y seguirá incendiando las redes y los ánimos en Twitter o cualquier plataforma que le sirva de altavoz, y recurrirá a sus aliados republicanos en Estados claves en los comicios para rechazar el resultado.
Tirar la toalla

En este sentido, aunque los delegados al Colegio Electoral de cada Estado son de ambos partidos y su voto lo conceden tradicionalmente al ganador en su territorio, cabe la posibilidad de que los legisladores estatales republicanos en lugares como Pensilvania, Míchigan y Wisconsin opten esta vez por declarar que apoyarán a Trump. Los gobernadores de estos Estados podrían legalmente interponerse en su camino, llevando ante el nuevo Congreso una lista de electores que apoyen a Biden, pero todo ello abre un escenario de caos en el proceso.

Ha habido otros candidatos que han afrontado una dura batalla por la elección, como Richard Nixon en 1960 y Al Gore en 2000. Pero ambos acabaron concediendo la victoria a su contrincante sin forzar el proceso. Nixon desistió de pelear los resultados de Illinois, a pesar de la sospecha de fraude, dejando vía libre a John F. Kennedy y evitando una agria pelea —el margen de victoria de Kennedy en el Colegio Electoral le garantizaba de todas maneras la elección—. En el caso de Gore, el demócrata aceptó la dura decisión del Tribunal Supremo que paró el recuento en Florida y tiró la toalla frente a George W. Bush incluso antes de que se reuniera el Colegio Electoral.